Sin traumas
Esta semana vino una señora a ofrecerme unas pasticas milagrosas, según ella me pondría barby en un abrir y cerrar de ojos y lo mejor son naturales, no tienen contraindicaciones, solo no estar embarazada ni ser hipertensa.
Yo la deje echar toda la carreta, a veces tengo paciencia de escuchar toda clase de sandeces que
dicen, para engatusar a la gente, como otras que de una los estoy despachando, pero esta vez, la señora me cayó simpatiquita, para al final decirle que de todas maneras no me interesaba, nunca tomo pasta si no es cuestión de vida o muerte, que mis gorditos no me traumatizan, además que no me queria quitar el encanto, que tal que eso sea lo que atraiga, para todos hay gustos y hay quien prefiere tener de donde agarrar, ah, pero es que la estética, el sentirse bien, verse bien, es muy importante, me dice ella, claro que si, pero es que yo me siento bien, me veo súper, pedir más sería pecado, no tengo de que preocuparme, hago ejercicio por salud, no me duele nada, cree que me voy a tirar mi organismo por vanidad, con algo que no sé como me sentará, no que tal, acaso vivo aburrida, eso se lo dejo a las que viven pendientes de la báscula todos los días, yo todavía no estoy traumada ni nada que se le parezca, creo que la que si quedó fué ella al no poderme convencer de las bondades de su producto.
Le tocó irse con su cuento para donde otras gordas, que crean en los milagros, no se deje de comer y verá que nada se hace, y yo para aguantar hambre, malita, si soy.
Además que el cuentico de que las pastas son naturales, poco me como ese cuento, pues al fin y al cabo algo de quimicos o quien sabe que sustancias tendrán, para podersen conservar, mientras las consumen y si adelgazan más cosas deben de tener, por que así nada más no creo que se haga el milagrito.
Yo la deje echar toda la carreta, a veces tengo paciencia de escuchar toda clase de sandeces que
dicen, para engatusar a la gente, como otras que de una los estoy despachando, pero esta vez, la señora me cayó simpatiquita, para al final decirle que de todas maneras no me interesaba, nunca tomo pasta si no es cuestión de vida o muerte, que mis gorditos no me traumatizan, además que no me queria quitar el encanto, que tal que eso sea lo que atraiga, para todos hay gustos y hay quien prefiere tener de donde agarrar, ah, pero es que la estética, el sentirse bien, verse bien, es muy importante, me dice ella, claro que si, pero es que yo me siento bien, me veo súper, pedir más sería pecado, no tengo de que preocuparme, hago ejercicio por salud, no me duele nada, cree que me voy a tirar mi organismo por vanidad, con algo que no sé como me sentará, no que tal, acaso vivo aburrida, eso se lo dejo a las que viven pendientes de la báscula todos los días, yo todavía no estoy traumada ni nada que se le parezca, creo que la que si quedó fué ella al no poderme convencer de las bondades de su producto.Le tocó irse con su cuento para donde otras gordas, que crean en los milagros, no se deje de comer y verá que nada se hace, y yo para aguantar hambre, malita, si soy.
Además que el cuentico de que las pastas son naturales, poco me como ese cuento, pues al fin y al cabo algo de quimicos o quien sabe que sustancias tendrán, para podersen conservar, mientras las consumen y si adelgazan más cosas deben de tener, por que así nada más no creo que se haga el milagrito.



















